sábado, 28 de febrero de 2015

APOYO DE LA CONCESIÓN DE ASILO POLÍTICO AL ACTIVISTA SAHARAUI HASSANNA AALIA







SR. MINISTRO DEL INTERIOR
GOBIERNO DE ESPAÑA
Paseo de la Castellana, 5
28046 - Madrid


Las entidades abajo firmantes queremos hacerle llegar la siguiente solicitud:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
El pasado 19 de enero se hizo público el auto de resolución de la solicitud de Asilo Político en España del joven activista saharaui Hassanna Aalia, en el que se le comunica la denegación de la protección y se le anuncia la salida obligatoria del territorio español, dándole un plazo de 15 días para hacerlo, pese al castigo que le espera y el riesgo real de ser torturado si regresa al Sahara Occidental bajo ocupación de Marruecos.

Hassanna es un joven saharaui de 26 años nacido en El Aaiún que solicitó protección internacional en enero de 2012, tras enterarse de que su nombre figuraba en la relación de acusados que iban a ser juzgados en Rabat por un Tribunal Militar por los hechos del campamento de Gdeim Izik. Hassanna estaba en ese momento en España, no por estar perseguido por su activismo en favor de la causa saharaui, sino para estudiar con una beca que le fue concedida en el País Vasco para aprender español. La ley española que regula las condiciones para la solicitud de asilo político establece cláusulas y plazos excepcionales cuando las circunstancias que justifican la petición se deban a causa sobrevenida en el país de origen, como ha sucedido en este caso.

Hassanna Aalia figura en el Sumario de Instrucción del Tribunal Militar Permanente para la Fuerza Armada del Reino de Marruecos, junto con otros 24 acusados, todos civiles. Fue juzgado en rebeldía y a tenor de su condena a cadena perpetua en una sentencia que fue leída ante observadores de Human Rights Watch y Amnistía Internacional, entre otros, existen sobrados motivos para determinar que el retorno de Hassanna al Sahara Occidental supondría un riesgo real para su integridad física.

Pero el Ministerio del Interior ha denegado su petición, a pesar de que contaba con un contundente informe de ACNUR, que apoyaba la solicitud en virtud de las circunstancias excepcionales de Hassanna, reconociendo su activismo, las detenciones que ha sufrido, los malos tratos, el acoso y la presión a la que ha sido sometido por parte de la policía marroquí, y la tortura de la que ha sido objeto. La primera vez que fue torturado tuvo lugar en octubre de 2005, cuando tenía 17 años, por participar en una manifestación pacífica a la salida de la escuela. Estuvo dos días retenido y, según declaró Hassanna, “los maltratos comenzaron en la misma calle donde fui arrestado y siguieron dentro del vehículo. Ya en comisaría, me desnudaron, me colgaron boca abajo durante varias horas y no me dejaron beber agua”.
Interior le ha denegado la protección internacional porque en la sentencia escrita no figura su nombre entre los condenados, aunque los observadores internacionales confirmaron que sí fue nombrado en la sala cuando se leyó el veredicto a cada uno de los acusados. Por esta razón, el Estado español considera que hay un procedimiento penal inconcluso y, aunque no lo dice expresamente, en el fondo está avalando la validez de un juicio que ha sido denunciado por las más importantes organizaciones internacionales de defensa de los Derechos Humanos por no ofrecer garantía alguna a los procesados.
Por todo ello,
Exigimos que, en virtud de la legislación española y  del compromiso de nuestro país con el respeto a los Derechos Humanos, conceda el Asilo Político a Hassanna Aalia, activista saharaui de Derechos Humanos y defensor del derecho de autodeterminación del Pueblo Saharaui reconocido por la legislación Internacional, dado que su retorno al Sahara Occidental supone un riesgo real para su integridad física.

Atentamente,

 
En Zaragoza, a 26 de Febrero de 2015

Una quincena de organizaciones aragonesas entregan una carta a Interior exigiendo asilo político para Hassanna Aalia

Una quincena de organizaciones aragonesas entregan una carta a Interior exigiendo asilo político para Hassanna Aalia

el 26 febrero, 2015  
Representantes de las asociaciones en apoyo a Hassanna.


Este jueves, a las 12.00 horas en Delegación del Gobierno en Aragón, asociaciones de solidaridad con el Pueblo Saharaui junto a movimientos sociales y sindicales han hecho entrega de una carta al Ministro del Interior español con firmas de apoyo exigiendo asilo político para el joven activista saharaui Hassanna Aalia, condenado por Marruecos a cadena perpetua.
Las asociaciones han recordado que el pasado 17 de febrero, la comisión de Interior del Congreso de los Diputados español rechazó con los únicos votos en contra del PP, una proposición no de ley por la que se instaba al Ministerio español de Interior “a que reconsiderada la denegación de asilo político al activista saharaui Hassanna Aalia”.
Los colectivos firmantes son Um Draiga -Amigos del Pueblo Saharaui en Aragón-, AISA -Asociación de Inmigrantes Saharauis en Aragón-, Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental, Lefrig, Estudios en Paz, Alouda -Amigos del Pueblo Saharaui en Uesca-, Asaps -Acción Solidaria de Apoyo al Pueblo Saharaui en Andorra-, Comisiones Obreras Aragón, Sección Derechos Humanos del Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza, Asociación Libre de Abogados de Zaragoza -ALAZ-, Asociación Utebo Solidario, AV Venecia Montes de Torrero, AV La Paz, Comité de Solidaridad Internacionalista, Consejo de la Juventud de Zaragoza y Ecologistas en Acción.

jueves, 12 de febrero de 2015

Encuentro de AGE con activistas saharauis

 
Recientemente la presidenta de AGE Esperanza Martinez, junto con otros miembros de AGE mantuvo una extensa entrevista y reunión con activistas saharauis en Zaragoza, entre los que se encontraba el joven periodista Hassanna Aalia, al que se ha denegado el asilo político el pasado mes de enero. En dicho encuentro, Esperanza, aprovechó la oportunidad para transmitir su apoyo solidario, y el de la Asociación Archivo Guerra y Exilio –AGE- a la resistencia del pueblo saharaui ante la ocupación extranjera y su apoyo a la libre autodeterminación del pueblo saharaui.







El Ministerio del Interior del Gobierno español ha denegado su solicitud de asilo a Hassanna Aalia obligándole con ello a ponerse en manos del régimen de Marruecos y a pasar el resto de su vida en las cárceles de un estado donde se vulneran a diario los más elementales derechos humanos. De nada han servido todos los esfuerzos realizados por la eurodiputada de Izquierda Unida Paloma López.


Aalia fue juzgado por un tribunal militar marroquí y condenado a cadena perpetua en 2013 por haber participado en los campamentos de la dignidad de Gdeim Izik junto a miles de saharauis. Ya en 2005, con tan sólo 17 años, fue detenido y torturado por participar en una manifestación a favor de la autodeterminación del Sáhara Occidental.

En este emotivo encuentro Esperanza hizo un relato detallado de su experiencia vital: incorporación al movimiento guerrillero antifascista, su detención y torturas, los quince años de encierro en cárceles franquistas, su inquebrantable compromiso por la lucha de la libertad y la democracia en España hasta hoy. Esperanza hizo hincapié en la impunidad de los crímenes del franquismo reclamando justicia y reparación.
 

jueves, 5 de febrero de 2015

Acuerdo de la Ponencia “Paz para el pueblo saharaui”, de 5 de febrero de 2015, de apoyo Hassana Aalia.










Acuerdo de la Ponencia “Paz para el pueblo saharaui”, de 5 de febrero de 2015, de apoyo al activista de derechos humanos de la causa saharaui Hassana Aalia.

La Ponencia “Paz para el pueblo saharaui” de las Cortes de Aragón, en sesión celebrada el 5 de febrero de 2015, ha adoptado por unanimidad, el siguiente acuerdo:
«Desde la Ponencia “Paz para el pueblo saharaui” queremos reiterar en primer lugar, nuestro apoyo y solidaridad con el compañero y activista de Derechos Humanos de la causa saharaui Hassanna Aalia.
Hassanna Aalia, nacido en El Aaiún en 1988 y activista desde los 17 años, participó en 2010 junto con aproximadamente 20.000 saharauis en Gdeim Izik, el campamento de protesta pacífica más importante en la historia del Sahara Occidental, desmantelado por el ejército marroquí con extrema violencia el 8 de noviembre de 2010.
A consecuencia de esa participación, Hassanna es juzgado y sentenciado en 2011 a cuatro meses de prisión, sin ejecución. En octubre de 2011 tiene la oportunidad de participar en la CAPV en un proyecto de formación para jóvenes activistas saharauis. Cuando le faltan dos meses para regresar a El Aaiún el Gobierno marroquí emite orden de busca y captura contra él por los mismos hechos por los que ya había sido juzgado. No sin dolor decide no regresar a su tierra e inicia los trámites de solicitud del asilo político al Gobierno español. Desde entonces recorre el territorio del Estado español para dar a conocer la violación de los derechos humanos a la que el régimen marroquí somete diariamente al pueblo saharaui, participando en conferencias, seminarios y actos públicos con ese objetivo.
El 17 febrero de 2013 el Tribunal Militar de Rabat emite sentencia contra 25 civiles saharauis acusados de haber organizado Gdeim Izik, el campamento de la dignidad. Entre ellos Hassanna Aalia, que permanece en esta comunidad y es juzgado en rebeldía y condenado a cadena perpetua.
Múltiples han sido los organismos a nivel internacional que han denunciado públicamente y de forma unánime que el procedimiento seguido en el juicio de este Tribunal Militar, no cumplía las garantías mínimas para considerarlo un juicio justo, porque las declaraciones de las personas acusadas se habían producido aparentemente bajo torturas, además de no poder presentar todas las pruebas que demandaron para demostrar su inocencia y por encontrarse actas policiales falseadas.
Este Tribunal se basa en una acusación falsa contra Hassanna, que no ha respetado, ni siquiera, el principio de contradicción y defensa del mismo porque no estuvo él allí para poder llevarlo a cabo. Además, la sentencia dictada por dicho Tribunal Militar, ni siquiera se pudo someter a un recurso ordinario.
Entre los organismos que actuaron como observadores en el juicio, se encontraban: La Asociación Internacional para las observadoras y observadores de los DDHH, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, eurodiputadas/os, la Fundación Sahara Occidental, la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, así como distintas formaciones políticas.
Tal y como ha afirmado públicamente el abogado de Hassana, Javier Canivell; responsable del servicio jurídico de CEAR Euskadi, el pasado día 19 de enero se le notifica desde el Ministerio del Interior que le ha sido denegada la protección internacional solicitada y le emiten una orden de salida del Estado español obligatoria en un plazo máximo de 15 días.
La resolución que le llega a Hassanna, reconoce que éste es un activista de la causa saharaui, que pertenece a la Asociación Saharaui de Víctimas de violaciones graves de Derechos Humanos cometidas por el Gobierno marroquí y que tanto Hassanna, como la Asociación, llevan a cabo su activismo de forma pacífica. La resolución igualmente reconoce que Hassanna desde los 17 años ha sufrido detenciones y malos tratos cuando no torturas, por parte de la Policía marroquí. Por lo tanto, Hassanna cumpliría con los  requisitos establecidos para obtener el estatuto de refugiado. Sin embargo la resolución que le han notificado a Hassanna apoyándose y sin cuestionar la sentencia del tribunal militar de Rabat, decide negarle este derecho establecido en la ley 12/2009 que establece y regula el derecho al asilo en el Estado español.
Tal y como afirma el Sr. Canivell, Hassanna corre grave peligro de ser detenido, encarcelado para el cumplimiento de la cadena perpetua que en si misma puede ser considerada como un trato inhumano o degradante.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR, también ha apoyado expresamente la solicitud de protección de Hassanna.
Desde la Ponencia “Paz para el pueblo saharaui” de las Cortes de Aragón reiteramos la preocupación por la vulneración de los Derechos Humanos en el Sahara Occidental por parte del Gobierno de Marruecos y exigimos el final de esta situación de represión y la puesta en libertad de todos los presos políticos saharauis.
Por todo lo mencionado anteriormente desde esta Ponencia “Paz para el pueblo saharaui” de las Cortes de Aragón:
Instamos al ministro del Interior a reconsiderar la petición de asilo político de Hassanna Aalia, aceptando su petición de protección internacional según lo establecido en la Ley 12/2009, dado que si vuelve a su país será castigado duramente por las autoridades ocupantes marroquíes y no volverá a salir de prisión en lo que le queda de vida, y ello porque es una persona activa políticamente, de reconocimiento internacional que lucha pacíficamente por el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.»
Zaragoza, 5 de febrero de 2015

miércoles, 21 de enero de 2015

Solidaridad con Hassana Aalia


Desde el Observatorio aragonés con el Sahara Occidental queremos expresar nuestro apoyo y solidaridad a Hassana Aalia, activista de derechos humanos saharaui que recientemente ha recibido una resolución por la que el Ministerio del Interior le deniega el derecho de asilo. Desgraciadamente de un Gobierno que premia a los represores marroquíes como Abdellatif Hamouchi, condecorado con la medalla al mérito policial y que está buscado en Francia por denuncias de tortura, no se pueden esperar grandes esfuerzos en la promoción y defensa de los derechos humanos. Esperamos que pronto se otorgue el derecho de asilo a Hassana Aalia y se eviten mayores problemas a quien bastante ha sufrido la represión marroquí como para tener que padecer ahora los efectos de una política complaciente y seguidista de los intereses del Reino de Marruecos.


“Continúo con mi promesa de defender a los saharauis que sufren torturas”


Blanca Enfedaque 
 
21 de enero de 2015

 Nadie como él puede entender mejor a sus clientes: los presos políticos saharauis. Éste abogado, que fue secuestrado durante 16 años, desarrolla su actividad profesional en un estado ocupado, el Sahara Occidental. Mohamed Fadel Leili se licenció en Derecho tras haber sufrido esta desaparición forzosa en cárceles secretas junto con toda su familia. Tras su liberación retomó su vida en el mismo punto donde se la robaron y completó sus estudios. Actualmente prepara su doctorado en Derecho Internacional, especializado en los conflictos de fronteras en África ante el Tribunal Internacional de La Haya.




Hoy ha sido una jornada de trabajo extenuante y, pese a ello, su camisa no lleva ni una arruga y conserva una sonrisa prudente en el rostro. Acaba de volver a su despacho, junto a la avenida La Meca de El Aaiun (Sahara Occidental) desde la sede de una asociación. Allí ha ofrecido una formación en derechos humanos a activistas saharauis, les ha explicado a sus compatriotas los resortes de la justicia y la legalidad internacional para defender su causa: la independencia del pueblo saharaui.
Pero quizá lo más intenso del día ha sido el juicio de la mañana. Su cliente, Abdeslam Loumadi estaba acusado de lanzar un coctel molotov a un coche de la policía marroquí. Un delito que en el código penal de la potencia ocupante, Marruecos, (artículos 580 y 585), puede ir con penas desde cinco años hasta pena de muerte.
El abogado saharaui está satisfecho: ha conseguido una condena de 10 meses. Cualquier letrado estaría exultante, eufórico. Pero Fadel Leili no. Sabe que su cliente era inocente, pero es un preso político más. Que las denuncias desproporcionadas son una herramienta de las fuerzas de seguridad marroquíes, en connivencia con algunos jueces, para angustiar a la población autóctona. Para desgastarles, para invitarles a que abandonen el activismo.
Es por ello que, en cualquier país democrático, cualquier sistema jurídico se hubiera juzgado los hechos con resultado de absolución. Ni los tres policías que el fiscal llevó como testigos, y que aseguraron no reconocer al acusado porque el atacante llevaba un turbante tapándole la cara, ni la confesión que la policía le obligó a firmar tras torturarlo, han servido para ganar este juicio.
A veces los antecedentes de un acusado ni siquiera son considerados como agravantes, porque los tribunales ya saben que las acusaciones no son ciertas”, comenta Mohamed Fadel Leili.

Su despacho, ubicado en una humilde comunidad de vecinos, es sencillo y austero. Llaman la atención las rejas en la entrada de la puerta. Cuando se le pregunta si ha recibido amenazas, Fadel Leili comenta que él, en los últimos años no. “Sin embargo, mi secretaria vive en el barrio de Matala, un lugar donde es habitual que las fuerzas de seguridad marroquíes o los colonos tiren abajo tu puerta con cualquier pretexto”. Ella pasa muchas horas sóla en el despacho, y tiene miedo.
Mohamed Fadel Leili forma junto con Bachir Rguibi Lahbib, Mohamed Boukhaled y Bazaid Lehmad el equipo legal que defiende a los activistas saharauis en el Sahara Ocupado. Su tabla de salvación en los tribunales. Son pocos los saharauis que logran obtener un título de Derecho, puesto que Marruecos impide desarrollar estudios superiores en el Sahara Occidental y tienen que desplazarse a territorio marroquí. Es lo que hizo Fadel Leili en enero de 1976, pero con un paréntesis: 16 años desaparecido. Mohamed Fadel Leili, antes de ser abogado, fue víctima de un secuestro e interno en diversas cárceles secretas durante 16 años, los mismos que tenía cuando le detuvo la policía marroquí en Kenitra, a 40 km de Rabat.
Con 32 años y habiendo sufrido torturas indecibles, un trato inhumano y habiendo visto morir a muchos amigos y familiares en la cárcel, Mohamed Fadel Leili tomó la determinación de retomar su vida en el mismo punto que la dejó: a punto de acceder a la carrera de Derecho.
Este es su relato sobre los dieciséis años de su desaparición forzosa:
Mi familia vivía en Tan Tan, pero mi hermano y yo nos habíamos desplazado a Kenitra, para estudiar en su liceo porque en el de Tan Tan recibíamos amenazas. En Kenitra vivía nuestro tío y, aunque estábamos internos, los fines de semana lo visitábamos. Sin embargo, en enero de 1976 detuvieron a mi hermano, en una ola de desapariciones forzosas que se dirigen contra los saharauis. Mi padre, mi madre, mi tío y mi tía desaparecen el 27 de febrero del 76. Yo tenía 16 años y, aunque no tuve contacto con mi familia, había recibido información asegurando que estaban en la comisaría de Agadir”.
A Fadel Leili lo trasladan a la cárcel (entonces secreta) de Derb Moulay Cherif, junto con opositores al régimen y presos políticos. De ese sótano recuerda la ropa que le obligaron a ponerse, llena de pulgas y mucho más grande que él, de manera que tenía que andar siempre agarrándose los pantalones con las manos. En ese sótano también perdió su nombre, se lo cambiaron por el 79 o 97, no recuerda bien.
Los guardias también están deshumanizados, no se sabe su nombre, hay que llamar a todos “El Hash”, el jefe, para cualquier necesidad. Allí, en Derb Moulay Cherif prueba el sabor de la tortura, largas sesiones en las que se le interroga acerca del Frente Polisario. Le intentan sacar información sobre su cúpula, le preguntan por El Uali Mustafa Sayed y por otros dirigentes de este Movimiento de Liberación, entre ellos, otro de sus hermanos: Mohamed Lamin Ahmed. “¡Claro que los recordaba! Venían por mi casa, pero yo no era más que un niño sin ideas políticas”, rememora.
Su siguiente destino fue la cárcel secreta de Agdez, donde iban a parar la mayoría de saharauis con estudios superiores, o como él, que todavía estaban en el Liceo. Detienen a gente aleatoria, no por su relación entre si, sino la gente que podía construir un movimiento de resistencia a la invasión. Recuerda el día del traslado como si fuera ayer. “Ochocientos kilómetros en furgoneta, bajo el sol abrasador de julio de 1976. Éramos diez jóvenes, esposados, vendados. Vi un destello de humanidad en uno de los guardias que se saltó la prohibición de darnos de comer o beber cuando nos dio un trago de agua a escondidas. Nos reciben con torturas y nos registran. Ahí me llevé la primera sorpresa. Mientras me inscribían leí en francés que en el registro de salidas sólo había muertos. Es entonces cuando entiendo que estamos ahí para morir”. Como suele decir el médico y psicólogo forense Carlos Beristain, “los procesos represivos son muy burocráticos”. Siempre hay abundante documentación que atestigua la cantidad y calidad del daño infligido al enemigo.
Es en Agdez donde consigue ver por una rendija de la celda pasar a su hermana, a su madre y a su tía, y posteriormente a su padre. “Siento alivio por no estar sólo, necesitaba a la familia”.
Celdas de 5 o 6 metros cuadrados para diez personas. Habitáculos vacíos con un suelo irregular del que asoman grandes piedras. Mantas del tamaño de una servilleta grande para pasar las frías noches del desierto. Platos oxidados que contienen agua caliente con una gota de aceite, en los que flota la herrumbre o un trozo de zanahoria tan grande como la yema de un dedo. Por la tarde, papilla de cereales que se vuelve negra al contacto con el óxido. La anemia se instala en los cuerpos de los presos. “Perdían la capacidad de andar, tenían los gemelos agarrotados. Los dientes se caían y las encías estaban en carne viva, hubo muchos muertos por desnutrición. Así que optaron por darnos cuatro o cinco dátiles al día. Pero se los dábamos a los enfermos”. “Un día nos dieron arroz, pero un viejo se dio cuenta de que llevaba pequeñas agujas y dio la voz de alarma. La alegría se convierte en pesadilla”.
La muerte sobrevuela Agdez. Los guardias les permiten realizar el rito musulmán con los cadáveres de los compañeros. Los lavan, los envuelven con vendas blancas y rezan por sus almas. Cada vez que los guardias se llevan un cuerpo vuelven a entregarnos vendas y nos dicen “éstas son para vosotros”. Cada vez que un preso muere torturan a otro para desviar la atención de los vivos. La urgencia del sufrimiento les hace olvidar al que ya se ha ido. “Los guardias quiebran la columna vertebral de los cadáveres y arrojan ácido a sus caras para que no se les reconozca si alguien descubre la fosa”.
Pero ¿cuál era el plan de las autoridades marroquíes? “Los guardias nos cuentan que al principio vino el gobernador de la zona, Ouarzazate, y da órdenes de que los presos mueran lentamente, se entierre los cuerpos y se castigue duramente a los centinelas que ayuden a los saharauis.
Todavía no habían sido entrenados (en referencia al adiestramiento en torturas que la CIA procuró). Los guardias de Agdez dan palizas sin control, sin técnica, con los palos de los picos, con hojas gordas de palmera, con botellas de cristal… De dos a doce guardias al mismo tiempo”.
Pese a todo, Mohamed Fadel Leili y su familia sobreviven para ver una cárcel más: Kalaat M’Gouna. “La noche más dura de mi vida”, describe rotundo, sin dudarlo. Es octubre del año 1980. En la caja de cada camión van atadas 25 personas, todos con el mismo rollo de cuerda, por lo que cada movimiento o bache aprieta más las ligaduras de los otros. “Los militares pasan por encima de nosotros, nos golpean con la culata del rifle en la cabeza y las rodillas. Al llegar cortan la cuerda, nos tiran de bruces desde el camión al suelo. Un compañero muere por hemorragia interna. En Kalaat M’Gouna, las pequeñas mejoras que habíamos conseguido en Agdez se desvanecen”.
Pero ¿y su familia? También han sido trasladados allí, les dan diez minutos a la semana para reunirse. Normalmente, en las celdas permanecen atados de manos y pies cuatro personas. Un nuevo miembro del clan llega a la cárcel, su hermano menor, detenido en 1983. “Un guardia le dice un día a mi madre que tiene un regalo para ella, y le lleva a encontrarse con ese hijo, camino de la sala de tortura. Le advierte con una sonrisa que ha enloquecido”. Están juntos en una sala llena de soldados. El hijo no conoce a su madre, pero tras un rato en el que ella trata de llevarle a recuerdos de infancia, mejora, sonríe, conecta con la realidad. En cuanto los guardias lo ven, se lo llevan.
Y así sobrevivió su familia, hasta su liberación.
En 1991 Marruecos libera a 300 presos saharauis, entre ellos Mohammed y su familia. Los trasladan a El Aaiún y llegan a mediodía. Por la noche fallece su padre, tras 16 años en prisiones.
Aquí termina el paréntesis, pero no concluye el dolor. Con 32 años vuelve al Liceo, compartiendo pupitre con niños de 16. Tras pasar muchas penurias económicas, consigue acceder a la Universidad de Marrakech.
Mientras, su hermano menor, que ha mejorado psicológicamente gracias a un tratamiento médico, desaparece. La familia emprende su búsqueda, por gendarmerías, por hospitales… hasta que Mohammed llega a la morgue. “Me dicen que sólo hay un cuerpo, que es de un marinero llamado Omar. Pero yo lo quiero ver, es mi hermano. Afirman que murió ahogado mientras hacía natación. Que se desnudó, dejó su reloj en las zapatillas y luego el mar lo devolvió junto a su ropa. Pero su camiseta tenía marcas de pintura, una sandalia estaba rota, tenía señales de estrangulamiento…”.
En 1996 se licenció y en el 97 aprobó su examen de acceso a la abogacía. En 2003 obtiene un título de máster en Derecho Internacional, y posteriormente se doctora en este ámbito, especializándose en los conflictos de fronteras en África ante el Tribunal Internacional de La Haya. “Hoy continúo con mi promesa de defender a los saharauis que sufren torturas. Formo parte de un equipo de abogados que trabajamos de manera voluntaria”.
El papel de Mohammed Fadel Leili, junto con sus tres compañeros, está considerado como determinante por los miembros de las asociaciones saharauis de Derechos Humanos. Precisamente en 2011 recibieron el premio de la Fundación Abogados de Atocha, un premio que el Consejo General de la Abogacía Española se ha comprometido a impulsar mediante un convenio suscrito el pasado mes de mayo.
Nadie mejor que este equipo de cuatro abogados saharauis, tres de los cuales han sido víctimas de desapariciones forzosas y tortura, puede entender el sufrimiento de las personas a las que defienden. “No nos gusta nada el sistema jurídico, pero tenemos la obligación de controlar todos sus resortes. Sufrimos cuando vemos injusticias con el único motivo de que los acusados son saharauis. Los jueces marroquíes cometen un delito cuando desplazan el derecho que se debería aplicar aquí. Nuestra experiencia como equipo de abogados es importante, la usaremos cuando diseñemos nuestro propio sistema. Cuando el Sahara sea libre”.





sábado, 20 de diciembre de 2014

Abdel Mulah padre Mohamed Dihani entrevistado por Equipe Media


Declaraciones de Abdel Mulah padre de Mohamed Dihani que fueron grabadas en video por Equipe Media en el Sahara Occidental ocupado para la presentación del libro Activismo Juridico en la causa saharaui que tuvo lugar el pasado jueves en Sevilla. 








El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas exige a Marruecos la “liberación inmediata” de Mohamed Dihani y considera acreditado que fue secuestrado y torturado




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